Estoy leyendo el libro Los muiscas e investigando un poco más sobre el tema de los ancestros indígenas del territorio que hoy llamamos Colombia.
En una de las entrevistas que le hacen al autor, hizo esta reflexión:
“Cometemos un error enorme, y lo cometemos desde los colegios, al decir que hay una cosa que se llama ciencia y otra que se llama humanidades, y que una no tiene nada que ver con la otra.
Carl Langebaek
Todo conocimiento humano es humanista, todo.
Estamos en el mismo paquete.
Lo hemos dividido artificialmente en muchas cosas y eso es complicado.
En el medioevo nos ganaban en este aspecto, aunque ahora se mire con desdén: el conocimiento medieval era holístico, se abrazaba más la complejidad.
Lo podemos mirar con cierta sorna desde nuestros días pero yo creo que esta hiper especialidad es terrible ”
Esa idea me llevó a reflexionar en cómo, cada vez más, me doy cuenta de la importancia del factor X: el factor humano. Lo veo en los cambios organizacionales, en los proyectos, en agilidad, en los procesos de innovación y en la aplicación de la inteligencia artificial.
Al final, la mayoría de estos cambios, procesos o proyectos no se definen únicamente por los métodos, la ingeniería o los procesos, ni siquiera por la tecnología que tengamos en las manos, sino que, además de estos factores, por las condiciones humanas que están detrás. Y me doy cuenta de que, con frecuencia, el éxito o el fracaso de una iniciativa depende también de aspectos como:
- ¿Quiénes tienen realmente el poder?
- ¿Dónde gravitan las decisiones?
- ¿Qué fines e intereses, explícitos y ocultos tienen las personas que tienen el poder?
- ¿Qué sentido de la urgencia tienen?
- ¿Qué ideología los mueve?
- ¿Qué tanto están dispuestos a invertir quienes detentan ese poder?, ¿Cuánta energía, dinero y costo político están dispuestos a invertir y durante cuánto tiempo?
- ¿En manos de quiénes están los conocimientos clave, los recursos y los medios para avanzar?
- ¿Los equipos cuentan con las personas adecuadas, con la disposición y las capacidades necesarias para lograrlo?
- ¿Cuál es el nivel de compromiso y resiliencia de las personas con poder y de los colaboradores para lograrlo?
No son preguntas nuevas. La historia de la humanidad está llena de proyectos que fracasaron no por falta de ideas o de recursos técnicos, sino por no haber comprendido las dinámicas humanas que los rodeaban.
He visto fracasar iniciativas, empresas e incluso regiones enteras por querer aplicar ingeniería pura y dura, y por creer que sólo con ella tendrán éxito. No por falta de objetivos, mentalidad y alineación o por confiarnos únicamente en los datos (que tienen un valor incuestionable), y olvidar a las personas, los grupos sociales y los intereses que siempre están en juego. No se trata de oponer la ingeniería, los procesos o datos a la humanidad, sino de integrarlos holísticamente, como nos invita Carl Langebaek
Creo que debemos integrar los conocimientos, cruzar las disciplinas, dejar de dividir artificialmente lo que, en esencia, está conectado. Necesitamos pensar de manera más holística, más humana y más sistémica, entendiendo que nuestros proyectos, flujos de valor y sistemas hacen parte —y al mismo tiempo afectan— a otros sistemas con los que se relacionan.
Ya sabían los pensadores medievales y muchas poblaciones, incluidos los indígenas; en los Muiscas estaba presente este conocimiento, sin títulos universitarios, sin etiquetas académicas : la complejidad y el pensamiento sistémico no son enemigos de la claridad. No mirarlas de frente sólo nos hace querer “Tunelar” como lo dice Nassim Thaleb, querer reducir lo que es complejo inherentemente, reduciendo su entendimiento y por lo tanto, reduciendo los buenos resultados y desenlaces que esperamos obtener.
Te dejo las referencias por si te animas a explorar el tema:
📖 El libro 👉 https://shorturl.at/6UP7F
🎤 La entrevista 👉 https://shorturl.at/dkz5o