El arte y la Inteligencia Artificial: Una reflexión contemporánea
Profundizamos en cómo la experiencia y emociones humanas detrás de la creación difieren del arte generado por Inteligencia Artificial.
Castor
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Recientemente, en la Comunidad de Innovación y Transformación Digital de Colombia (CITDCO), surgió un debate que capturó nuestra atención en Castor: la intersección entre el arte y la inteligencia artificial. Esta discusión, nos llevó a profundizar en cómo la IA está redefiniendo los límites y posibilidades del arte. En esta conversación participaron Juan Andrés Ochoa (Ver en Linkedin), ingeniero de sistemas y CEO de Castor, Roberto Ochoa, artista concepctual y diseñador UX-UI en Castor y Lina Ceballos (Ver en Linkedin) filósofa y directora de mercadeo de Castor.

El concepto de aura en el arte

Un concepto que nos puede aportar a esta discusión es el de aura. Walter Benjamin en La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica (1936) dice: “en la época de la reproducción técnica de la obra de arte lo que se atrofia es el aura de ésta”. Para Benjamin el aura está ligada al aquí y ahora, a la existencia irrepetible, única, original y es importante distinguir entre valor cultual y valor exhibitivo; en la nueva época, el primero tendía a retirarse, mientras el segundo se expandía. El modo aurático de la obra se vinculaba siempre a una función ritual, y es ahí donde radica su valor cultural.

La problemática de la noción de aura en la contemporaneidad

Si bien la noción de aura tal como la plantea Benjamin es bastante problemática en la contemporaneidad, ya que desde principios del siglo XX grandes obras de arte han usado técnicas de reproducción -como la fotografía, el cine, la serigrafía, el fax, los medios digitales y un largo etc.- y no por esto se ha socavado su valor cultural, hay varias nociones en su reflexión que nos parecen aún vitales para acercarnos a lo que consideramos arte, sin pretender con esto imponer una camisa de fuerza sobre un término tan esquivo: el valor ritual del arte y el arte debe hablarnos de aquí y el ahora. Pretendemos con estas nociones esbozar una reflexión sobre el arte generado con inteligencia artificial, vamos por partes.

La Inteligencia Artificial y su relación con el arte

Si el arte debe hablarnos del aquí y el ahora, cabe preguntarnos cómo hace el arte para hablarnos. Es fácil caer en la tentación de pensar que es la obra de arte misma la que nos habla pero esto es solo un juego de sombras, es el artista quién pone su intelecto y sus sentimientos en la obra usándola como vehículo para hablarnos. En el caso de la inteligencia artificial pasa algo similar, confundimos al medio (IA) con el artista, cuando detrás de la IA se esconden dos creadores: el desarrollador del código y quien escribe el prompt. El arte creado con inteligencia artificial solo podrá hablarnos del aquí y el ahora si hay un desarrollador que genera un código capaz de hacerlo (en esta caso el desarrollador es el artista), un artista que conoce la herramienta y escribe un prompt para que la IA lo traduzca y el mejor de los casos: la unión de ambos.

El valor ritual de la arte y la experiencia contemporánea

Por otra parte, el valor ritual del arte se remonta a sus orígenes religiosos o mejor aún espirituales. Las experiencias rituales con su potencia estética y performática son capaces de inducirnos a la reflexión y porque no, de generar un vínculo trascendental capaz incluso de transformarnos. Si bien la experiencia contemporánea del arte ha perdido mucho de esto, creemos que este hecho habla mucho más de nosotros que del arte mismo, porque en él aún se conserva esa potencia. Lo anterior también se encuentra relacionado con la percepción sensorial, que está condicionada por lo histórico que se pone de manifiesto en “las transformaciones sociales que hallaron expresión en esos cambios de la sensibilidad”. En otras palabras, el arte no sólo es el objeto o su reproducibilidad, sino los procesos implícitos que lo originan y lo llevan a ser la expresión de algo más. El arte necesita pues no solo una obra y un receptor, necesita un creador capaz de percibir el mundo, pensarlo y vaciar-o traducir- esa verdad en una obra capaz de interpelarnos. Entonces no basta con parecer arte, esto es solo imitación o robo -para ser más exactos- en el caso de la mayoría de IAs que crean imágenes.

Referencias:

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