Castor Evolución Digital
La Falacia de autoridad. Cuándo crees que vas a triunfar porque sigues las recetas de tus héroes
¿Seguir a un héroe empresarial garantiza el éxito? Replicar recetas no funciona. Cómo construir tu camino sin caer en la falacia de autoridad
Picture of Juan Andrés Ochoa
Juan Andrés Ochoa
Fundador y CEO de Castor Evolución digital. Autor, podcaster, speaker, músico, navegante y filósofo novato.
Ilustración de una persona reflexionando sobre imágenes de héroes y símbolos de poder, representando la falacia de autoridad y el mito del héroe. Concepto visual sobre la influencia de figuras idealizadas en la toma de decisiones y el pensamiento crítico.

Cuándo descubrí que no hay recetas sino relatos

Nuestra cultura occidental ha estado marcada por la figura del héroe. Nos da seguridad, nos hace creer que el mundo es predecible, que el éxito es replicable. Viene desde lo más profundo de nuestra civilización y, por ello, rara vez lo cuestionamos. Como un camaleón, se adapta a cada era, cambiando de forma, pero nunca de esencia.

Desde la mitología griega con Zeus, Atenea y Dioniso (siempre Dioniso), pasando por los emperadores romanos, los caballeros medievales, los genios del Renacimiento y los grandes conquistadores modernos, la figura del héroe ha evolucionado. Pero el culto permanece. Cambian los nombres, pero la devoción sigue intacta.

Los nuevos dioses del Olimpo digital

Hoy, en la era de la tecnología y la innovación, los nuevos héroes visten sudaderas con capucha y construyen imperios desde su laptop. Jeff Bezos (Amazon), Steve Jobs (Apple), Bill Gates (Microsoft), Sam Altman (OpenAI), Daniel Ek (Spotify). A ellos se suman los referentes latinoamericanos: Marcos Galperín, Hernán Kazah (Mercado Libre), Martín Migoya (Globant), Simón Borrero (Rappi), Alexander Torrenegra (Truora), Manuel A. Grullón (GCS International, Nerdot), Oscar Salazar (Uber), David Vélez (Nubank), Freddy Vega y Cristian Rennella (Platzi).

Se estudian sus biografías, se diseccionan sus discursos, se buscan y proclaman sus recetas  como si de fórmulas mágicas se tratara. La ilusión es simple: “Si sigo sus pasos, alcanzaré el mismo destino”. Pero aquí es donde radica la falacia.

La gran mentira del éxito replicable

Vivimos bombardeados por la narrativa de que el éxito es una receta. Que si piensas como Steve Jobs, serás innovador; que si inviertes como Warren Buffett, te harás millonario. Pero esto no es más que una ilusión bien vendida.

Nassim Taleb, en El Cisne Negro, y Morgan Housel, en Lo que Nunca Cambia, me dieron el empujón final para entender y desmontar este mito en mi entendimiento y te lo quiero compartir a continuación. 

El éxito de estas figuras no es sólo producto de su genialidad, esfuerzo y talento. Es también una combinación de circunstancias, de quiénes los acompañaron, de oportunidades irrepetibles y, en muchos casos, de simple suerte, sin desconocer su esfuerzo y talento.

Muchos crecieron en entornos apropiados (unos más que otros) y en un momento dado hicieron algo después de haber sudado muchos días y haber tenido mucha persistencia, la diosa fortuna les sonrió.

Michel Olmi, fundador de las tiendas de Hard discount D1 en Colombia, logró un negocio exitoso y luego fracasó con Justo & Bueno en casi el mismo formato, a pesar de haber aplicado estrategias casi idéntica. Steve Jobs, aclamado por su genio, apostó fuertemente por el Segway, convencido de que revolucionaría la movilidad urbana. No pudo estar más equivocado.

El camino al éxito no viene en forma de mapa, viene en forma de una brújula, y no es infalible, depende de tus circunstancias, de ti y de la diosa fortuna

En lugar de buscar “recetas infalibles”, creo que es mejor intentar entender los temas subyacente. Peter Senge, en La Quinta Disciplina, nos da una herramienta: el modelo del iceberg.

  1. Eventos: Lo que vemos en la superficie. Un emprendedor que lanza una startup exitosa. Un unicornio que emerge. Pero estos eventos sólo son la punta del iceberg.

  1. Patrones: Al analizar tendencias a lo largo del tiempo, identificamos repeticiones. Los padres que educan, los libros que leyeron, con quienes conversaron, el cuidado familiar y la alimentación que les dieron de niños, sus hábitos, los mentores que tuvieron, los viajes que hicieron la iteración constante, el aprendizaje rápido, la capacidad de adaptación.

  1. Estructuras sistémicas: Lo que sostiene esos patrones: procesos, políticas, normas, instituciones, colegios, clanes, organizaciones, universidades. Un entorno que fomenta y potencia, o ataca y ralentiza la innovación y la creación.

  1. Modelos mentales: Las maneras de pensar, las creencias que moldean nuestras percepciones, pensamientos, hábitos, decisiones y acciones, tanto cotidianas como extraordinarias.

(Imagen extraída del documento Tendencia Exponencial Bajo la Superficie 2025)

No es sobre ellos, es sobre nosotros

Si queremos construir algo propio, es más valioso entender las condiciones que permiten el éxito que copiar decisiones ajenas. Los patrones, las estructuras, los modelos mentales en los que participemos y pertenezcamos. Eso es lo que importa.

Esos factores, la perseverancia y si, que nos sonría alguna vez la diosa fortuna. Eso es lo que importa.

Tengo una biblioteca llena de biografías de empresarios, de historias de empresas. Disfruto mucho leyéndolas y sé que enriquecen  mi conocimiento, percepciones y mi ser. Pero también sé que son historias contadas por admiradores o financiadas por sus protagonistas la mayoría de las veces. Sí, pueden inspirarnos, pero no son guías. Son, a lo sumo, relatos modernos. Es como leer a Sófocles, Roald Dahl, Stefan Zweig o Borges, El Señor de los Anillos,  Cien años de soledad o Funes el memorioso.

Conclusión

Los héroes y sus relatos nos sirven, divierten e inspiran. Necesitamos además principios, valores, patrones de comportamiento, estructuras y modelos mentales que nos apalanquen. No mapas, sino brújulas. El viaje no es una serie de pasos predefinidos, sino una combinación de decisiones y circunstancias.

El progreso no está en replicar modelos de otros, sino en desarrollar nuestra propia forma de pensar.

Para profundizar en estos temas, recomiendo La Quinta Disciplina, Lo que nunca cambia  y  el documento Tendencia Exponencial Bajo la Superficie 2025 de Oscar Hernández.

Postdata: Nos queda pendiente reflexionar acerca de ¿Qué es el progreso? Pero eso será otra conversación.

Gracias a Juan Daza por enseñarme la metáfora de la brújula y el mapa. Que sigamos buscando nuestro propio norte.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *