Castor Evolución Digital
Ya no puedes controlar la creación de software en tu empresa (pero sí puedes liderarla y ayudar a alinearla)
¿La IA se te salió de las manos? No se trata de prohibir, sino de aprender a liderar el cambio.
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Juan Andrés Ochoa
Fundador y CEO de Castor Evolución digital. Autor, podcaster, speaker, músico, navegante y filósofo novato.
Ilustración digital de tres personas reunidas en una sala moderna iluminada con luces azules. Dos de ellas se dan la mano mientras una tercera observa. El espacio es minimalista, con una planta decorativa, sillas, una mesa con pantallas y una gran fuente de luz rectangular en la pared.

Durante décadas, las áreas de tecnología fueron los grandes gestores del software empresarial.
Priorizaban proyectos, ayudaban a definir (o definían) requerimientos y, sobre todo, gestionaban la creación, el desarrollo, el mantenimiento y la obsolescencia del software.

Con maneras de pensar y actuar diferentes, como la Agilidad, surgieron movimientos de poder y productividad importantes.
Cuando estos movimientos se aplicaron bien, se alinearon con la estrategia, se devolvió el poder de decisión al negocio, se rompieron silos y se potenciaron los flujos de valor.

Los equipos de negocio comenzaron a participar más activamente en la definición de soluciones, aparecieron los Product Owners como puente entre el negocio y la tecnología, y los Scrum Masters (no me gusta ese nombre, prefiero “Facilitador”) que —los que son buenos— orquestan las comunicaciones en el equipo y con los stakeholders, y gestionan los riesgos, entre otras cosas.

En general, cuando se aplica bien la agilidad, se reduce la distancia cognitiva entre quien diseña y crea una herramienta, un software, y quien la usa.

Luego vinieron otras olas, como las tecnologías low-code, no-code y RPA (automatización robótica de procesos).
De pronto, un analista podía crear una aplicación sencilla sin esperar seis meses a que “sistemas” tuviera tiempo.
Un colaborador con la energía, el tiempo, la atención, las herramientas, la autorización y mucha curiosidad podía construir software.

Y luego llegó la cada vez más omnipresente Inteligencia artificial generativa.
Hoy, muchas veces sin necesidad de programar, cualquier colaborador puede crear un asistente, automatizar un proceso o integrar herramientas en minutos.
Y no lo hace el departamento de TI: lo hace el comercial, la persona de finanzas, la de talento humano, el diseñador.
Cualquiera con la energía, el tiempo, la curiosidad y la iniciativa puede hacerlo.

Cada quien, desde su rol, se ha convertido —sin saberlo del todo, sin mala intención, pero muchas veces con un poder no controlado y sin consciencia de su gran responsabilidad— en parte del sistema creativo, constructor y operativo de la empresa.


La descentralización tecnológica no es el problema

Muchos líderes miran este fenómeno con miedo o reserva:
¿Y si suben datos confidenciales a una IA?

¿Y si filtran nuestras bases de datos, nuestros documentos confidenciales, nuestros procesos, nuestros contratos?
¿Y si crean automatizaciones que chocan con nuestros sistemas?
¿Cómo los controlamos?.

Si, que esto posiblemente esté pasando, es un riesgo, es un problema.
Pero si crees que tu labor es evitarlo solo mediante el control, necesitas buscar el problema detrás del problema, el reto real detrás del síntoma.

Según EY (2024), más del 60 % de los empleados en organizaciones medianas y grandes utiliza herramientas de IA o automatización sin aprobación formal del área de tecnología, Gartner lo llama shadow AI: la inteligencia artificial en la sombra.

Y, al igual que ocurrió en su momento con las planillas de Excel o las aplicaciones no oficiales, prohibir lo hace desaparecer; solo hará, probablemente, que lo escondan a quienes controlan.

¿Entonces qué propongo?
Propongo alinear, apoyar y, sí, controlar, de las maneras adecuada.


Lo que sí está en juego

No es solo un asunto técnico; es un asunto de maneras de pensar y actuar, de cultura y de acciones.
No se trata de quién tiene la licencia de la herramienta o si la usa gratis, sino de cómo se comportan las personas cuando la tecnología se vuelve ubicua y accesible, incluso desde nuestros computadores y celulares personales, en los cuales es difícil —por no decir imposible— que la empresa tenga el control.

Tu trabajo no es frenar la creación, el progreso o la eficiencia, sino crear capacidades y condiciones para que lo que se cree esté alineado con la organización.

Entonces, si eres de Gestión Humana, Tecnología, Informática, Transformación Digital o Innovación, ¿qué postura creo que debes tomar ante esta situación?
¿Cuáles son algunos de los aspectos que considero clave para liderar en este contexto?

Te comparto algunas ideas basadas en nuestro aprendizaje y experiencia en Castor:

  • Preparar y gestionar los datos de la organización para que puedan ser utilizados de manera eficiente, responsable y segura por la IA y por las personas que hacen uso de ella.
  • Fomentar la adopción cultural para el uso consciente y estratégico de la inteligencia artificial en todos los niveles de la empresa.
  • Mejorar las comunicaciones corporativas y la conexión con los empleados para generar confianza y claridad frente al uso de nuevas tecnologías.
  • Diseñar formaciones diferenciadas para distintos grupos de personas, según sus características, responsabilidades y objetivos.
  • Fortalecer la gestión del cambio para acompañar la evolución cultural y tecnológica de la organización.
  • Replantear la priorización en la creación de agentes, orquestadores de agentes, asistentes y software corporativo; y definir con claridad qué debe hacer un ciudadano digital (el “gomoso” de tecnología) y qué corresponde a los profesionales especializados como desarrolladores, arquitectos, UXs y QAs.
  • Optimizar la administración y gestión continua de los agentes, orquestadores de agentes, asistentes y demás componentes de software corporativo a lo largo del tiempo.
  • Gestionar la escalabilidad de los componentes creados.
  • Rediseñar los procesos y flujos de valor para alinearlos con la nueva dinámica tecnológica y humana.
  • Actualizar los modelos de gobierno corporativo para incluir criterios de uso ético, responsable y estratégico de la inteligencia artificial.
  • Reforzar la seguridad informática y los protocolos de protección de datos frente a un entorno cada vez más distribuido.
  • Revisar y mejorar el esquema de licenciamiento, considerando el amplio abanico de herramientas de IA disponibles y definiendo lineamientos claros para su uso.
  • Modernizar la infraestructura tecnológica y las arquitecturas de software para soportar de forma escalable, segura y sostenible este nuevo ecosistema descentralizado.
  • Y seguramente Propondremos otras más en conversaciones profundas, y conociendo el contexto de tu empresa.

En Castor ayudamos a líderes y equipos a navegar este nuevo escenario, desde la consultoría en adopción de IA, el acompañamiento, hasta la arquitectura y creación de software, incluidos asistentes y agentes.
¿Conversamos?


Algunas referencias

  • EY (2024). Low-code, no-code platforms and a culture of innovation.
  • Gartner (2024). Shadow AI: The growing challenge of ungoverned automation.

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