Cómo el modelo ‘Jobs to be Done’ aporta la creación de productos y servicios
Explora cómo el modelo 'Jobs to be Done' transforma la creación de valor, enfocándose en su trabajo y progreso.
Juan Andrés Ochoa
Juan Andrés Ochoa
Fundador y CEO de Castor Evolución digital. Autor, podcaster, speaker, músico, navegante y filósofo novato.

El concepto de ‘Jobs to be Done’, introducido por Competing Against Luck: The Story of Innovation and Customer Choice Hardcover de Clayton M. Christensen, representa un cambio paradigmático en la forma de diseñar ofertas de valor. Este enfoque se centra en comprender y atender el Job o trabajo específico que el cliente necesita realizar para alcanzar un objetivo y finalmente para progresar, en lugar de enfocarse simplemente en las características del producto o servicio.

El Job: Más allá del producto o servicio

El Job se refiere a lo que está detrás del objetivo, que es cómo se define progreso para el cliente o para el usuario en ese contexto o situación. Por ejemplo, en el caso de un taladro, el Job no es operar el taladro per se sino que va más allá. El progreso en este caso sería que la casa se vea más bonita y no sólo sería crear un hueco en la pared. Este cambio de perspectiva nos obliga a pensar más profundamente sobre las necesidades y deseos reales de los clientes, lo que lleva a soluciones más efectivas y centradas en el usuario.

Aplicaciones prácticas del Job: Casos reales de innovación en el mercado

Una de las aplicaciones de este enfoque se encuentra en el sector de las malteadas. Un estudio reveló que el Job de los clientes al comprar malteadas no era simplemente disfrutar de una bebida, sino encontrar una forma de entretenimiento durante sus viajes en metro. Esta comprensión llevó a estrategias de marketing y desarrollo de producto altamente enfocadas y exitosas. Similarmente, para plataformas como Netflix, el Job va más allá de ver contenido; es proporcionar relajación y escape del estrés diario.

Redefiniendo el Progreso a través del Job

El Job también resalta la importancia de considerar el progreso personal y profesional de los individuos al diseñar productos y servicios. Por ejemplo, empleados que eligen trabajar a tiempo parcial para dedicarse a sus pasiones, demuestran cómo el concepto de progreso puede variar significativamente entre las personas. Este enfoque recalca que el progreso real a menudo trasciende la función superficial del producto o servicio.

El modelo Jobs to be Done nos ofrece una herramienta poderosa para repensar cómo abordamos el diseño de productos y servicios. Al centrarnos en los objetivos reales de los usuarios y comprender los ‘Jobs’ que necesitan realizar, podemos crear soluciones que realmente satisfagan sus necesidades y deseos. Este enfoque garantiza que estemos siempre alineados con las verdaderas demandas del mercado, lo que nos lleva a innovaciones más significativas y exitosas.

Para finalizar, me gustaría invitarles a continuar la conversación: ¿Cómo podrían aplicar el enfoque de Jobs to be Done en su propio entorno laboral o de negocios? ¿De qué manera podrían utilizar este modelo para mejorar la creación y oferta de valor a sus clientes o usuarios?

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